jueves, 19 de septiembre de 2013
Si algunas veces presientes
que mis ojos se humedecen
y mi sonrisa se apaga...
Que mis manos se resbalan
y me refugio en mi pena,
no temas, no desesperes,
no le des mucha importancia,
ya ha de pasar esta pena
que guardo dentro del alma.
Y si notas el esfuerzo
que hago por no temblar,
y que mi voz no se escucha
por mas que quiera gritar,
no es por tí que estoy sufriendo,
es por mi propio pesar,
que pesa como una piedra
que no puedo levantar.
Mas guardo en mi la esperanza
de que un día al despertar
todo sea como entonces
cuando solía cantar,
cuando sonaba mi risa
sin tener que simular.
O como cuando niña
aún podía soñar.
Solo pido que ese día,
que con tanto anhelo espero,
no sea tarde, quizas...
Maá... (marzo/1988)
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario